OpenAI pierde 38.000 millones por costes de IA y acuerdo con Microsoft

Resumen rápido
OpenAI se enfrenta a pérdidas récord por el coste del entrenamiento de IA La filtración de documentos internos de OpenAI ha sacado a la luz unas cifras que, de ser ciertas, superan con creces las estimaciones previas sobre la salud económica de la empresa. Según esta nueva información, OpenAI habría perdido 5.000 millones de dólares…
OpenAI se enfrenta a pérdidas récord por el coste del entrenamiento de IA
La filtración de documentos internos de OpenAI ha sacado a la luz unas cifras que, de ser ciertas, superan con creces las estimaciones previas sobre la salud económica de la empresa. Según esta nueva información, OpenAI habría perdido 5.000 millones de dólares en 2024, una cifra ya de por sí significativa, pero lo más sorprendente es que en 2025 las pérdidas se dispararían hasta los 38.000 millones de dólares, más de ocho veces respecto al año anterior.
Estos datos no provienen de comunicaciones oficiales de la empresa, sino de documentos internos a los que ha tenido acceso un tercero, lo que obliga a tomarlos con cautela. Sin embargo, el hecho de que el incremento del gasto sea tan brutal ha reabierto el debate sobre la viabilidad del modelo económico de compañías dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial avanzada.
El principal problema: los costes del entrenamiento de IA
La principal fuente de estas pérdidas, según revela la filtración, es el elevado coste del entrenamiento de nuevos modelos de inteligencia artificial. Aunque OpenAI consigue beneficios en la fase de inferencia –es decir, cuando los usuarios interactúan con los modelos y generan respuestas–, es el entrenamiento el que absorbe la mayor parte de los recursos económicos.
Entrenar modelos de gran escala como GPT-4 –el producto estrella de OpenAI– requiere capacidades de computación y acceso a datos masivos que suponen ingentes inversiones. En los últimos años, la competencia por entrenar modelos más potentes no solo ha disparado la demanda de chips y energía, sino también la factura mensual tecnológica.
El papel de Microsoft: un socio imprescindible pero costoso
La relación de OpenAI con Microsoft, pieza clave en el desarrollo de sus modelos, ha tenido un impacto directo en estas cuentas. Según la documentación filtrada, OpenAI habría abonado 17.000 millones de dólares a Microsoft, de los cuales aproximadamente 10.000 millones corresponderían estrictamente al uso de infraestructura en la nube para el entrenamiento de modelos de IA.
Este acuerdo con Microsoft permite a OpenAI disponer de la infraestructura necesaria para competir en la vanguardia de la inteligencia artificial, pero a un coste que pone en duda la sostenibilidad del modelo a largo plazo. La dependencia tecnológica y financiera refuerza el dominio de las grandes tecnológicas estadounidenses y complica todavía más la entrada de nuevos actores al sector.
¿Qué implicaciones tiene para España y Europa?
La magnitud de las cifras que maneja OpenAI evidencia el enorme salto de escala que separa a los líderes mundiales de la mayoría de actores españoles y europeos del sector tecnológico. Pocas empresas europeas pueden permitirse inversiones de este calibre, lo que amplía la brecha entre Estados Unidos y Europa en capacidades de inteligencia artificial.
La dependencia de OpenAI respecto a Microsoft es también una advertencia para las startups y empresas que dependen de infraestructuras ajenas para crecer. Sin acceso directo a grandes infraestructuras de computación y capital, la autonomía tecnológica de Europa, y en particular de España, se ve comprometida a medio y largo plazo.
Valoración crítica y dudas abiertas
Aunque la información procede de documentos internos y todavía queda pendiente su verificación, las cifras manejadas actúan como advertencia para quienes ven en la inteligencia artificial un negocio rentable a corto plazo. El grueso de los ingresos actuales de OpenAI proviene de los usos comerciales de sus modelos, pero los costes estructurales del entrenamiento hacen extremadamente difícil que este equilibrio se mantenga si se quiere seguir a la vanguardia de la tecnología.
OpenAI, pese a su posición privilegiada en el sector, podría ser víctima del escalado de costes tecnológicos en el futuro. En última instancia, estos desafíos ponen sobre la mesa un debate necesario sobre el futuro de la inteligencia artificial comercial: ¿es sostenible el actual ritmo de inversión? ¿Serán imprescindibles nuevas alianzas, fusiones o inyecciones de capital? ¿Qué alternativas quedan para quienes no pueden costearse este nivel de gasto?
Conclusión: ¿burbuja o apuesta estratégica a largo plazo?
La filtración evidencia que, lejos de los relatos de rentabilidad inmediata, el desarrollo de inteligencia artificial sigue siendo, para empresas como OpenAI, una apuesta a largo plazo de alto riesgo y elevado coste. Si estas cifras se confirman, la inteligencia artificial comercial está entrando en una fase donde la escala y el músculo financiero pesan más que nunca. Para España y Europa, la lección es clara: sin infraestructuras propias y recursos sustanciales, el papel protagonista quedará reservado a otros.